La muchacha observó el fuego con una expresión hierática en su rostro. Las llamas se extendían, abarcando toda la extensión que la joven observaba con la mirada. Empezó a andar, mirándose las sandalias oscuras tras esa noche que lo cambiaría todo. Una lágrima y un gesto de sufrimiento, un tropiezo y se encuentra tirada en el suelo mirando al cielo lleno de infinitas estrellas que iluminan la escena. No hay luna. Una sombra sale de entre los arbustos más cercanos, y le pasa una mano en un gesto tierno por la mejilla. Tiene la parte izquierda de la cara quemada, y un brazo que prácticamente está destrozado. Sólo susurra unas palabras apenadas. Pobre niña. Ésta cierra los ojos, tras un parpadeo se encuentra de pie de nuevo, no sabe de dónde le han salido las fuerzas, pero a su alrededor la oscuridad no es tan profunda y la sensación de dolor ha desaparecido. Baja la mirada, y se encuentra a una adolescente, con el pelo rubio enmarañado y los ojos verdes mirando al cielo sin ver. El surco de una última lágrima, los brazos extendidos en un inútil esfuerzo de volver a levantarse. Y, sólo en ese momento, se da cuenta de que es ella, la persona que fue, a la que ahora está observando como un pequeño cuerpo débil, una muñeca a la que le han cortado los hilos, y de que está muerta, un fantasma, un atisbo de su último aliento más ligera que el aire, y de que ya no se levantará jamás.
La despertó su propio grito.
Me encanta!!!!
ResponderEliminarEs muy enigmatico... quiero una continuacion eh??
TeQuiero(L)